martes, 16 de abril de 2013

Comunicar 2.0- Hablar no es solamente emitir sonidos... y escuchar no es simplemente poner el oído.

Pensar. Volver a pensar. Imaginar. Calcular adecuadamente cada palabra, cada frase, cada puntuación. Idear las posibles respuestas, pensar las diversas conversaciones que podrían darse. No hablar de más. Tampoco de menos... no vaya a ser que no logren entender lo que queremos decir. No sea cosa de que por hablar de menos piensen que somos maleducados, o que no estamos interesados en el tema. Por el contrario, nos vemos tan interesados que aquí nos encontramos, pensando cómo hacernos entender. ¿Cuáles serán las palabras adecuadas? Creemos conocer muchos modos de decir lo mismo, pero en ese momento solamente buscamos las palabras adecuadas para esa situación concreta. No buscamos un manual de generalizaciones, simplemente saber que es lo que nosotros deberíamos decir allí. Y nuestra mente no sabe respondernos.

En realidad, buscamos saber qué es lo que queremos decir. Pero... también buscamos que el otro quiera escuchar aquello que tenemos que decir. Y repensamos nuestro discurso. Lo meditamos. Lo imaginamos. Lo calculamos. Estamos de acuerdo, suena bien. Ni muy arreglado, ni demasiado improvisado. Ya lo estuvimos pensando para que parezca que no fue tan pensado. No vaya a ser que se pierda la fluidez del diálogo...

Y en el momento que deberíamos hablar, cuando llega el instante decisivo en el que luego de abrir la boca, debemos emitir un sonido... simplemente, elegimos callar. No vaya a ser que por querer hablar, digamos algo que estaba de más. 

El problema de nuestra falta de diálogo diario, está en que muchas veces hoy en día cansa más hablar que callar.. por miedo a decir lo que verdaderamente sentimos, creemos y hasta pensamos. 

 

jueves, 7 de marzo de 2013

Indignada


Es verdad que presenciamos cambios, y que la reivindicación de la libertad nos dejó a todos mejor parados. Nada mejor que la libertad de expresión, que la igualdad de trato y condiciones, que la exigencia de la dignididad humana. Pero una cosa es ser libres y otra muy distinta es jugar a serlo. No se puede tenerlo todo, y eso es una verdad en la que considero que todavía creemos. Seríamos muy inocentes si creyéramos que somos omnipotentes, por tan solo haber ganado algunos pasos en el camino hacia nuestra libertad. No se trata de una libertad absoluta, porque el hombre no es un ser absoluto. No se trata de perder las etiquetas y los roles sociales que nos definen. Justamente eso buscamos, no ser definidos. Como si por alguna razón las definiciones nos congelaran en el tiempo, y nos redujeran a unas pocas palabras. Sentimos la claustrofobia de vernos encerrados en un nombre con el cual poco creemos tener en común. Y por eso decidimos borrarlo todo. Negar cuanto podamos para afirmar lo imposible. Ya no hay alumno, ni maestro; policía, ni ladrón; juez, ni acusado. Los límites se volvieron confusos, y al hacerlo nos hemos fundido en una masa que en lugar de mostrar nuestras diferencias como tanto anhelábamos, nos ha envuelto a todos en un mar de seres humanos. O de seres y punto. Como más lo prefieras. Total, aquí el que pone el límite es uno, nadie más.

¿Pero qué es lo que criticamos cuando desconocemos aquello ante lo cuál debemos ser críticos?Esa es mi duda.

Nos decimos ser jueces de unas leyes que nunca vimos; creemos ser sabios de una realidad que jamás analizamos; y consideramos tener el juicio entrenado para diferenciar lo legal de lo ilegal cuando aún no logramos discernir qué hacer con nuestras vidas. Pero la máscara aun permanece. Una máscara bajo la cual escondemos nuestro miedo de habernos dado cuenta que nuestra existencia desnuda no es más que nuestra existencia desnuda. En lugar de afrontarla, huimos. Nos disfrazamos, y así creemos finalmente alejarnos. Alejarnos de lo que en algún momento llamaron "verdad", "unidad", "realidad". Y sin embargo,  creemos ser libres. Jugamos a serlo, y mientras tanto simplemente nos divertimos.

domingo, 24 de febrero de 2013

La vida... feliz domingo


Será que los domingos piden nuestro consentimiento para existir. Es el único día de la semana en que asentimos a no sentir culpa por disfrutar sin esfuerzos. Se trata de un día en pijama; pochoclos desde el sillón de nuestras casas; o simplemente un almuerzo en familia, en el cual nadie se viste de gala ni muestra su mejor cara. Es el día en el que todos alguna vez llegamos a soñar con el ideal de la “siesta universal”. No nos cansamos de oír el silencio que los debe acompañar, como si por alguna extraña razón, nos viéramos obligados a honrarlo con su debido respeto. Y aún mejor, si una lluvia lo acompaña en días de invierno... Aclaración importante: son el enemigo del despechado por amor, y a toda costa se debe evitar vivir un domingo de esta manera si se está pasando por una situación difícil, no es recomendable para la salud.

Por supuesto, los hay de todos los gustos. Cada uno lo vive a su manera, lo disfruta como sabe. Existen también los modos “activo” y “turista”. Aquellos que no diferencian al domingo como un día de descanso, sino que más bien se vuelve el día más dinámico de su  semana. Convivimos semanalmente en el mismo mundo, aunque pareciéramos ser de diversos planetas los días domingo.
Y si somos de este espécimen en el cual disfrutamos de la tranquilidad del domingo convirtiéndonos en lo que tengamos ganas (o no) de hacer ese día, me entenderán a la perfección cuando digo que el mejor momento es las medialunas de la tarde que lo acompañan de vez en cuando.

En fin, se trata de domingos tranquilos y de descanso. Domingos que hacen más largos el fin de semana. Domingos útiles, domingos inútiles. Jamás existirá un domingo perdido. Su esencia no lo permite. Nuestra existencia simplemente los necesita. 



domingo, 10 de febrero de 2013

Algo de política..

Se dice del hombre que es un "animal político" por naturaleza. También se ha pensado desde otras perspectivas, que nuestra naturaleza es ser "egoístas". Y hasta se ha llegado a formular la idea de que construimos sociedades para defendernos de nosotros mismos...

No sé si exista una única postura correcta. Quizás las previamente mencionadas no sean tan diversas entre sí, y puedan convivir en el hombre de una misma manera. Somos puntos medios, nunca extremos... Anhelamos la perfección, pero practicamos la miseria. Ansiamos la cooperación, pero alentamos la división. Callamos cuando deberíamos hablar, pero no tenemos miedo a unir nuestras voces a una multitud que grita Dios sabe qué. Estamos hartos de que nos digan qué debemos hacer; pero  nunca nos cansamos de dirigir al prójimo. No sabemos qué proponer, pero tampoco dudamos en criticar. Nos hicimos amigos de las quejas; desconfiamos de la verdad y odiamos la ideología. Pedimos obras sin teorías; y planificaciones sin tiempo. Somos hijos de una sociedad que está acelerada, atolondrada y engripada. 

Engripados en una suerte de rencor generalizado que pocas veces logramos canalizar. La mayor parte del tiempo dejamos que la gripe nos venza, y optamos por la queja cotidiana. Leemos poco, vemos mucho. Pensamos un rato, hablamos todo el tiempo. No sabemos qué significa escuchar, y cada vez más olvidamos el significado de la palabra dialogar. Queremos borrar los fundamentos para poder accionar; pero olvidamos que una acción sin plan es una causa perdida. Oímos las preguntas, pero respondemos atacando al que cuestiona, en vez de tener las agallas de intentar aunque sea decir que no tenemos una respuesta. Aprendamos de una vez que no vale la pena dialogar con quien ataca, ni dejar de oír lo que nos disgusta. Lo único que logramos es envolvernos en un mismo discurso. Dejar de ser nosotros mismos para envolvernos en una misma pelea.

Olvidamos que para que exista una lucha deben haber dos contrarios: las peleas jamás se hacen de a uno. Pensemos. Planeemos. Obremos. No al revés.

Y aunque sea difícil, escuchemos. El país jamás avanzará si nos quedamos callados; pero tampoco llegará a ningún destino si nos envolvemos en un mismo tornado.

Seamos ciudadanos de una nación que pide tener una ciudadanía humilde, pensativa y audaz.

jueves, 31 de enero de 2013

Inseguridad efímera

No logro entender esa loca manía que tenemos algunas mujeres (y porqué no algunos hombres también) de querer tener asegurado todo. Saber que vamos a caer bien parados, pase lo que pase. Es una horrible sensación la invasión del miedo que nos supera y nos controla sin que podamos ponerle un freno, como si no fuéramos dueños de nosotros mismos. Es un nudo en la garganta que no deja respirar; un mar de lágrimas que no pide permiso para pasar; una sabia decisión que jamás supimos tomar. Quizás sea una, quizás sean las tres al mismo tiempo. Lo único que sé es que se llama inseguridad. Y no logro comprender como protegerme de dicha sensación. Es una invasión repentina y que nos toma por sorpresa. Maleducada y expansiva. Pone todos nuestros pensamientos y acciones en tela de juicio, y los juzga. Los juzga negativamente, nos daña. Nos hace mal. 

No logro entender esa loca manía de desesperarnos, creyendo que todo lo que hacemos no tiene sentido alguno, aunque sea por unos segundos. Son minutos de desesparación desolados que no logran avanzar, sino que congelan todo otro tiempo alrededor. Son minutos ciegos y sordos. Minutos que hacen temblar años enteros construidos, y en los cuales pocas veces sabemos mantener la calma. Minutos que están demás. 

No logro entender esa loca manía de necesitar del terremoto para lograr asegurarnos en tierra firme de una vez por todas... y quedarnos aguardando el nuevo terremoto, seguros de que va a saber llegar. 

miércoles, 30 de enero de 2013

De viaje...

Vivir, salir, abrir.  Llegar, pensar, soñar.  Quizás sean solo palabras, quizás verdaderamente podamos encarnarlas. 

Recién llegada a un país distinto, a un pueblo viejo, a una historia conocida. Un lugar escondido, una población viva y unas casas que hablan. Ladrillos que vieron, que escucharon y que sintieron. Hablan, gritan y callan. Reciben. Aguardan. Simplemente conocen tanto que son incapaces de emitir juicio. Ya han vivido lo suficiente, y sin embargo su tiempo es indeterminado. Simplemente están. Acompañan las miradas, las vidas y las corridas de la gente. Un pueblo en paz, otros en guerra. Un lugar donde muchas nacionalidades se unen, a pesar de las diversidades que siempre las caracterizaron.

Las palabras poco dicen cuando el alma intenta hablar, y la mirada no logra expresar lo que la persona guarda en su interior. Será que hay algo de miedo, algo de inseguridad. Será que no conocemos lo que es verdaderamente la apertura de uno hacia otro. O será que verdaderamente cuesta ser lo que somos.

Y uno no viaja solo. No hoy en día, tampoco antes. Quizás se trate de saber que hay personas que nos constituyen y que no podemos dejarlas ir; ni tampoco simplemente recordar. Se trata de personas con las que necesitamos una cierta cotidianeidad, aquellas que elegimos, y con las que queremos compartir lo que nos es importante.

Y no logro entender si lo que estoy escribiendo tiene algún sentido, o son simples palabras hiladas, pero creo que lo tienen para mí, y espero que sepas comprender lector, que a veces se puede ser egoísta como escritor, y dedicarse un rato a meramente escribir. 

Así comienza mi viaje.



lunes, 29 de octubre de 2012

Alguna vez nos enseñaron...

Alguna vez nos enseñaron... Nos enseñaron las letras, los nombres de cada cosa, los colores y a no olvidarnos del "gracias y por favor". Nos enseñaron que hay cosas que están bien, y hay otras que están mal. Nos enseñaron a leer, a escribir, a sumar, a restar, y las tablas de multiplicar. También nos enseñaron los distintos sistemas del cuerpo humano, y cómo funciona la naturaleza a grandes rasgos. 

Algunas veces se acordaron de enseñarnos a bailar, cantar y jugar. Y están también aquellos que quisieron enseñarnos a compartir, a reír, a llorar y a vivir. Cada cual lo hizo de un modo distinto... Están quienes creyeron que gritando y castigando todo se arreglaría, los que prefirieron ser suaves y no poner límites.. confiando en que la persona se realizaría sin necesidad de nadie. Hay algunos otros que creen en el ejemplo, ese ejemplo imperfecto, débil, frágil... y que resulta inmenso al mismo tiempo. Es el ejemplo de hombre a hombre. De humano que se equivoca a humano que también conoce el gusto del fracaso. 

Un humano que puede equivocarse, pero que aparece siempre intentando levantarse para elegir el camino correcto. Un ser humano que intenta encontrar las palabras correctas para los momentos menos esperados, y que si no logra encontrarlas, es capaz de dar un abrazo en su lugar.

Alguna vez nos enseñaron... y alguna vez creímos que las sabíamos todas. Y no fue hasta un golpe muy fuerte que entendimos... que verdaderamente nunca íbamos a terminar de aprender. Será que estamos hechos para aprender, para dejarnos sorprender, y más que nada, para dejarnos enseñar por el otro.

Alguna vez nos enseñaron... y ojalá sin darnos cuenta, también podamos enseñar...

                              abrazo-curativo



viernes, 19 de octubre de 2012

Un poco de conclusiones..


Quizás sea que disfruté mucho escribiendo.. o simplemente, que me movilizó mucho el tema que elegí. Creo que es un tema que siempre me atrae: el límite. ¿Podemos definir las cosas de manera estática? ¿Hay realidades que nos exigen que las tratemos de modo distinto? ¿Hay una sola forma de ser de las cosas? ¿O acaso la diversidad no nos enriquece?
Para la facultad escribí un trabajo, acerca de cómo surgió la familia, junto con las ciudades, el Estado; y cómo es que estos conceptos se fueron modificando..

Acá comparto mi conclusión:


Luego de haber desarrollado brevemente una contextualización histórica para enunciar las posturas acerca de cómo fue que llegamos a la sociedad actual en la que hasta cuestionamos a la familia tradicional; me gustaría exponer mi propia opinión.
Me gustaría destacar que creo que ha sido un avance increíble el que la sociedad ha obtenido por medio de la secularización. Es una realidad que hay que “Dar a Dios lo que es Dios y al Cesar lo que es del Cesar”. Existe una vida aquí, y algunos pueden creer que existe una vida más allá de esta. No por eso hay que obligar a todos a creer en lo mismo. No por eso debemos armar una sociedad en base a lo que unos pocos crean: Se hace mucha violencia de esa manera también. Y así fue que logramos independizar la Iglesia del Estado, poder diferenciar con una línea ilusoria estos dos ámbitos diversos que sin embargo han de dialogar constantemente. Creo que cuando más nos equivocamos es cuando vemos las cosas como blanco o negro, sin intentar aproximarnos a un gris. Ya Aristóteles nos hablada del “justo medio”, y sin embargo muchas veces preferimos escuchar a Maquiavelo y seguir el tan conocido “divide y reinarás”.  Creo que la sociedad ha ganado mucho, pero que también lo ha hecho a expensas de un alto costo. Así como creamos los derechos humanos; la igualdad pasó a ser un derecho y una obligación a cumplir; la libertad pasó a ser vivida y no un mero ideal, y así también nos olvidamos de poner los límites. Nos animamos a darnos más libertad, y con ella también nos animamos a jugar a ser dioses. Y nos gustó. A todos nos gusta tener poder para hacer lo que queramos. Sin embargo, hay muchas cosas que van a limitar nuestro poder, empezando por algo tan simple como la existencia de otro. Necesitamos de dos monstruosas guerras de por medio para darnos cuenta. Pero por suerte lo hicimos. Y empezamos a ver que si no íbamos a tener un Dios que nos guíe, de algún modo debíamos hacerlo.
Llegamos así a una segunda mitad del siglo XX atemorizada por los horrores cometidos, y queriendo que nunca más se repitiera tal cosa. Habíamos olvidado que la libertad nos es dada para las más grandes cosas, así también como para las más atroces. Y pedimos a los gritos esos límites, reclamamos esas barreras como seres humanos que somos.
Sin embargo, ahora se nos complicaba justificarlo. Muchos pensadores alemanes dedicaron sus vidas a intentar encontrar una justificación a la naturaleza humana... ¿Es que acaso necesita justificarse? La creencia infinita en la capacidad de la razón nos dejó un legado del que todavía no habíamos podido escapar. Y es por eso que entrado el siglo XXI, decidimos olvidarnos de ella. Ya no hay razón, argumento, pensamiento que valga. Se trata simplemente de opiniones, que pueden coexistir, que han debilitado tanto a la razón, que ya ni se sueña con la verdad: simplemente se trata de vivir a gusto. A piacere. A la carta.
En esta vida nos encontramos, en este contexto en que en un edificio con cincuenta familias puede tener tanta diversidad de formas de ser, que muchas veces hace que surja la pregunta acerca de: ¿qué es una familia? Y todavía no sé si puedo responderlo. Porque todos sabemos que una familia trata acerca de la generosidad, la fraternidad, el amor incondicional, el crecimiento y acompañamiento. Si no lo tuvimos, lo anhelamos tener. Si ya lo vivimos, queremos repetirlo. Pero... si cambia en su estructura, en su forma de ser, ¿necesariamente cambia el contenido de esta?

domingo, 30 de septiembre de 2012

Sentidos...


Se supone que hay realidades que en sí misma nos tienen que movilizar. No somos indiferentes frente a ellas. Nos influyen, nos modifican en algo. O estamos de acuerdo con ellas, o no. O queremos saber qué significan, o no.

Asimismo, hay temas que parecieran no tener gris, en los que las personas defienden un principio, aunque muchas veces también parecieran haberse olvidado cuál era el fundamento de aquel. O por lo menos olvidaron que los principios son principios justamente porque no necesitan algo que los fundamente... ellos por sí mismos son fundamentos, si es que todavía creemos en que algo puede existir sin que nuestra razón pueda explicar el por qué de tal cosa. Se dice que la curiosidad mató al gato... y creo que la justificación al hombre. 

Nosotros dimos un paso más. No nos quedamos en la simple curiosidad, sino que ya tenemos millones de buscadores online que nos brindan soluciones de los más diversos temas. Soluciones a problemas que ni planteamos. Soluciones a problemas que no creíamos poder resolver. Soluciones de todo tipo. En este mundo en el que en cinco minutos pasamos de la sombra a la luz, de la ignorancia a la sabiduría, del mito al logos, ya no hay lugar para el gris. Todo tiene un porqué, todo tiene un sentido de ser, todo debe ser útil. 

En un mundo en el que nos acostumbramos a la solución, tememos al conflicto. En un mundo en el que la velocidad es todo, envidiamos la tranquilidad de la lentitud. En un mundo en que no hay lugar para la distancia, tampoco pareciera haber lugar para la intimidad. En un mundo que se queda en la superficie, la profundidad se pierde... y junto con todo esto el hombre también se diluye. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Cuando fue que...


Cuando fue que nos olvidamos de lo lindo de comer helado al aire libre, aún a cuestas de mancharnos el short preferido que habíamos elegido. Cuando fue que empezó a importarnos ensuciarnos mientras jugábamos, viendo que nuestra ropa era de color marrón ahora. Cuándo fue que en vez de esperar un nuevo juguete, ansiábamos ver bolsas de ropa de regalo para nuestro cumpleaños. Cuándo fue que dejamos de pedir tres deseos al soplar las velitas, pensando que ya no tenía sentido.  Cuándo fue que dejamos de tenerle miedo a la oscuridad, y decidimos que ya podíamos dormir con la luz apagada, sabiendo que ese día tendríamos la valentía necesaria para afrontarnos a lo que viniera. Cuándo fue que renunciamos a lo que nuestros padres nos aconsejaban, creyendo que ya sabíamos nuestro camino. Y cuándo fue que olvidamos ese camino. 


Cuándo fue que comenzamos a vivir como si el chocolate hubiera perdido su gusto; como si la luna hubiera perdido su brillo, y la risa su magia. Como si el mar hubiera perdido su diversión; la arena su rispidez y el atardecer su dulzura. Como si los niños ya no fueran más inocentes; las mujeres ya no necesitaran más un abrazo, ni las madres un “te quiero”...



 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Bocadito nro. 6

 "Las falsas místicas que devoran el alma moderna sienten repuganancia instintiva en definir su objeto: es que presienten que su ídolo una vez definido (es decir, reducido a su humilde medida y a sus proporciones relativas) no podrá ser adorado.

Es lo mismo tratándose de la libertad. Desde hace un siglo y medio, muchos hombres han muerto por esta palabra, de la cual no se ha buscado jamás precisar el sentido. Cuanto más, la idea flotaba en ellos como un vago espejismo de independencia absoluta y de plenitud divina. Encendamos nuestra linterna."

G. Thibon, Retorno a lo real, Lyon, E.U. Presses de Belgique, 1946, p. 140

 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Limpieza profunda

Alguna vez me dijeron que cuando uno ordena su cuarto significa que está realizando una limpieza interior. Quizás no sea cierto, quizás sí. De hecho, yo lo creo.

Es algo que simplemente me pasa. En los momentos en que tengo que realizar algo importante, comienzo a ordenar. Es automático. Sin darme cuenta ya tengo mi cuarto radiante luego de haber ordenado un buen rato. Y creo que así quiero que esté mi interior. Igual de limpio, igual de prolijo, igual de brillante. Quizás sea utópico… completamente irrealizable. Pero a veces hace bien permitirnos soñar un poco, no?

Igualmente, calculo que no es tan fácil, no puede ser tan simple. Me parece que cuando se trata del alma, no encontramos tan rápido los cajones, y mucho menos dónde va cada cosa. Es que ya no tratamos con objetos, sino que ahí dentro se encuentran nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestros deseos... Qué lindo sería poder ordenar las memorias y los recuerdos tan prolijamente como a las camisas y las camperas, los pantalones y las polleras. 

Aun así la razón me despierta y me devuelve a este cuarto. Y me hace pensar... es verdad que por más de que algunos seamos más rebuscados y otros más simples, nadie encuentra el orden simplemente por estar unas horas cambiando de lugar algunas cosas dentro de su cuarto...

 ¿O sí?


sábado, 25 de agosto de 2012

Un poco de política: Basta de mentiras


Una vez más, despierto y me encuentro con una nueva mentira: que sólo un 10% de nuestra población no se vuelca a la lectura. Mi primera reacción fue mirar si no estaba leyendo la sección “internacional” que se encuentra dentro del diario, porque verdaderamente, esta afirmación no podía siquiera ser pensable dentro de la Argentina (y esto no logro decirlo sin sentir una gran tristeza).

Es bien sabido que la Argentina no se caracteriza por ser un país con cultura de lectura, dado que la educación secundaria pública ha perdido prestigio desde hace ya mucho tiempo. Y lo peor, es que dentro de la nota, aparece una cita donde Sileoni anuncia que “con la distribución de nueve millones de libros que el Gobierno realizará este año, serán 54 millones los libros entregados desde 2004 como parte de las acciones para fomentarla. El ministro insistió en que la encuesta "permite afirmar que las campañas realizadas en la distribución de libros y la divulgación de la lectura han llegado a la gente". Sin embargo, según la última prueba PISA, una prestigiosa evaluación educativa internacional, "el 50% de los jóvenes argentinos que egresan del secundario no entienden lo que leen".

De nuevo entonces me parece encontrarme frente a esta realidad fantástica, en la que sobrevivimos con $6 diarios por familia; donde todos tenemos acceso al transporte público subsidiado por una nación que no nos asegura llegar a destino dadas las condiciones del mismo; en donde el derecho a huelga se convierte en un corte de calles, avenidas o rutas ilegalmente intervenidas; y donde la libertad de expresión brilla por su limitación.

En tal país, ya no sé a quién creer. Si a un gobierno que ha decidido que la mejor opción es comprarlo todo para que no haya más conflictos (Aerolíneas, YPF, ¿ahora Ciccone?); o a las distintas voces que para poder contrarrestar a la bestia, terminan convirtiéndose en dragones, que todo lo exageran, aunque sea con una cuota de verdad. La división es muy fina, el límite es muy delgado. Las consecuencias de esta realidad que vivimos son innumerables.

También es cierto que muchas veces dejamos pasar las barbaridades que se dicen, ya sea por ignorancia de nuestra parte, o por falta de motivación. Sin embargo, algo tan grosero como esta afirmación, sin duda me movilizó hacia una verdadera y real crítica. No se trata de una crítica solamente hacia un Ministro de nuestro país, sino a un sistema basado y edificado sobre las mentiras. No nos olvidemos de que el ciudadano existe para felicitar y aprovechar los beneficios que los políticos realizan en pos de la sociedad; así también como para pedir y mostrar las actividades que no funcionan.

Nota realizada a partir del artículo del diario "La Nación", publicado hoy sábado 25/08/12,http://www.lanacion.com.ar/1502266-para-sileoni-el-90-de-los-argentinos-lee-habitualmente

miércoles, 22 de agosto de 2012

Prejuicio...

Cada vez que lo pienso, no logro entenderlo. Y sin embargo, parecía tener sentido tan solo unos minutos antes. Quién sabe cómo, porqué o cuándo. Simplemente sucede. Rápido. Tan rápido como cuando no pensamos. Y después.. bueno, después siempre es tarde. Qué será esa adrenalina que no logramos explicar.  De qué se trata ese momento. Momento único, que simplemente jamás vamos a lograr repetir. Y ni siquiera cuando lo recordamos. Ni siquiera cuando lo contamos, cuando nos expresamos.

Cada vez que lo pienso, no logro entenderlo. No sé si es que en verdad no quiero entenderlo. Quizás sea raro, pero porqué no pensamos. ¿Con qué fin olvidamos nuestra capacidad, si es que existe alguno?

Decidimos adentramos en un universo que no tiene paredes, ventanas, ni puertas. Las cosas no cambian allí dentro. Es muy dificil mover alguna pieza de lugar, porque verdaderamente creemos que cada cosa está donde tiene que estar. Es un mundo que conocemos mejor que nadie, y que nos conoce también. Es un mundo cómodo y familiar, pero irreal al fin.

Cada vez que lo pienso, no logro entenderlo.

martes, 14 de agosto de 2012

Simplemente complicado

Luego de escribir todos los meses durante casi dos años en el blog, quise revisar un poco mis ideas acerca de él. Leí mis escritos, los reflexioné, y una vez más volví a leerlos. Hablo acerca de política, de libertad, de vida, de sueños, de lluvia, de amor, y de varios otros temas más.

Hablo como si estuviera sola. Hablo como si alguien escuchara. A veces le hablo a alguien, otras a mí misma. Pero siempre estoy comunicando algo; lo que sea. Esperando que aquel que lee lo descifre, y logre entender aquello que estoy diciéndole. Que le sirva. Que no sean meras palabras, sino que verdaderamente tengan un impacto en la vida práctica. Son pequeñas reflexiones que intentan llegar a lo profundo, para salir después a la superficie. Esa superficie que mostramos.

Y todavía no logro entender... ¿Acerca de qué trata mi Blog? Quizás sea un poco como la vida.. uno tampoco entiende de qué trata. Simplemente pasa. Es algo que no podemos dejar de hacer, así como verdaderamente no puedo dejar de escribir.  

Me di cuenta de que hay textos en los que río, y textos en los que necesito un abrazo. También se trata de textos que me reflejan, o textos con los que me divierto inventando. Simplemente son textos. Complejamente son textos.

Quizás traten un poco de eso: temas que son simplemente complicados.


lunes, 13 de agosto de 2012

Extraños

Extraños son los recuerdos de una infancia que ya no encuentra memoria... Extraños son los ojos que desconocen aquella mirada de sueños, deseos y amor que alguna vez fueron ellos mismos... Extraño es mirar para atrás y no encontrarnos; extraño es buscarnos hoy y hallarnos perdidos: ¿O más bien lo extraño sería encontrarnos en el lugar indicado?

Realmente desconozco estas respuestas, si es que acaso estoy planteando preguntas...  Más bien pienso que son momentos en los que no entiendo qué está pasando, en los que pareciera que yo ya no tengo el control, si es que alguna vez creí tenerlo: haga lo que haga, nada va a cambiar. En esos momentos es que soy una extraña. Una extraña a una situación que no va a ser modificada, y que sin embargo cala cada vez más hondo en mi vida. Impuesto desde afuera, algo extraño que me envuelve y me convierte a mí misma en extraña.

Extraño es entender que ya no somos quiénes eramos. Extraño es poder decir que crecimos, y reconocer que a pesar de los cambios, seguimos siendo los mismos. Sí, hay cambios. Sí, algo permanece. ¿Qué es eso que nos hace ser quienes somos? El tiempo pasa, la vida sigue. Y sin embargo, hay algo en nosotros que pareciera permanecer, que pareciera ser el único rincón de nuestras vidas que se mantiene conocido, siempre igual..

A veces es raro sentirnos extraños en una situación que ya no extrañamos.

jueves, 2 de agosto de 2012

Alguna vez...

Alguna vez me puse a pensar.. qué me gustaría ser si no fuera la persona que soy. 

Pensé en animales en primer lugar, quizás un león, rey de la selva en el mito humano; o porqué no ser un pájaro al que le envidiamos una libertad que en verdad, sabemos que no tiene: Simplemente vuela porque tiene alas, no porque elija hacerlo.

También me divierte la idea de ser alguien del pasado, una figura importante, que haya marcado nuestra historia a nivel mundial. Un Martin Luther King, un Nelson Mandela, uno de esos nombres que escuchamos y no podemos atinar a criticar. Y debo confesar, que alguna que otra vez también tuve el sueño de poder invitarlos a comer a casa. Así es, que me den la oportunidad de realizar una invitación a 10 grandes personas que ya no están vivas (o si) y tener una agradable comida con ellos. Ser parte de ese diálogo, poder escucharlos. Aprender.

Sin embargo, retomando un poco, me di cuenta de que me encantaría representarme con la figura de  un libro. Sé que no estaría en el sector de policiales o suspenso, verdaderamente nunca pude sentirme atraída por ellos. Tampoco en el sector de economía y finanzas, las matemáticas no son una pasión en mi vida, y no me sentiría identificada por medio de gráficos y figuras que poco logro entender. 
En su lugar, sí sueño con la sección de fotografía, de clásicos, de aquellos libros que quizás no hayamos leído, pero sabemos que si lo hiciéramos, terminaríamos con una gran sonrisa. Esa sección a la que siempre me dirijo cuando entro en una librería, aquella que nos encanta ir cientos de veces, más allá de que siempre sean los mismos, quizás nosotros ya no somos los mismos y es por eso que siempre los vemos distinto. Siento que la mía sería una historia simple, aunque al mismo tiempo, llena de complejidades; una historia breve, aunque de gran intensidad. Siempre soñé también con simbolizar mi propia historia como uno de esos libros que leía cuando era chica: "Elije tu propia aventura". Saber que si elijo ir hasta una determinada página, las consecuencias serían unas, mientras que eligiendo otras, las consecuencias se verían muy distintas. 

Alguna vez me puse a pensar.. qué me gustaría ser si no fuera la persona que soy.

miércoles, 18 de julio de 2012

Dicen que...

Dicen que después de la tormenta siempre sale el sol. Dicen que no hay mal que por bien no venga; que todo pasa por algo; que a mal tiempo buena cara, y que no se cierra una puerta sin abrirse una ventana.



Y aún así, qué difícil se me hace creer en esos dichos. Quizás cuando los decimos confiamos en ellos, los decimos con esperanza, como verdaderos consejos. Pero sin entender por qué, creo que de todas maneras, cuando nos toca escucharlos (porque ciertamente creo que nadie elige escuchar estas frases), sólo podemos saber que son "frases armadas". Pareciera que uno esperara que nos las digan, aunque sean simples sinsentidos. Pero creo que cuando las oímos, logramos escuchar más allá de la frase, y entendemos que ella por sí sola no dice nada, sino que es el gesto de quien la dice lo que nos hace bien.


Es un gesto de amor, en el que verdaderamente se nos está diciendo que nos quieren mucho. Que pase lo que pase, siempre van a estar al lado nuestro para recordarnos, que "todo va a estar bien". Es una esperanza ciega a la que a veces podemos adherir, y muchas otras no. Pero reitero: no son certezas, jamás podremos decir que son verdades, pero tampoco podremos negar lo bien que nos hace que nos las digan con tanta convicción.

Espero poder decir esas palabras cuando no sepa qué decir, porque lo único que voy a querer expresar, es que quiero ESTAR ahí, acompañando ese momento de oscuridad...



martes, 26 de junio de 2012

Recordar...


Si hay algo que me asombra es mi capacidad para recordar detalles mínimos, en comparación con la poca habilidad que tengo para acordarme de las cosas verdaderamente importantes. Y no estoy hablando de fechas significativas o de cosas que tenemos que hacer. No, no es eso lo que estoy tratando de expresar. Para eso existen los recordatorios, la agenda o alguna que otra alarma. Y sin embargo, llegué a descubrir que los recordatorios jamás nos van a hacer acordar de lo que verdaderamente queremos saber: Jamás van a poder decirnos que nos hace bien ir a determinador lugares, lo bien que la pasamos con determinadas personas, y que ciertas salidas son únicas. El sonido de una alarma nunca va a poder hacernos recordar los momentos compartidos, e invitarnos a compartir nuevos.

A esos otros recuerdos quiero referirme: a los importantes que hay que sólo nosotros podemos hacer presentes. Vale más recordar un momento que una fecha; una anécdota que un aniversario o hasta recordar los gustos del otro que su número de teléfono. Y aunque nos cueste, esto es lo que más olvidamos.



Recordar nos construye, nos indica quiénes fuimos para llegar a ser quienes somos, y nos invita a pensar en quienes queremos ser. Recordar simplemente nos recuerda. Nos hace felices, aún recordando las experiencias tristes. Nos explica quiénes fuimos; quienes somos... y hasta quizás quienes seremos. Recordar que fuimos amados; que nos hicieron e hicimos sonreír; que el viento pegó contra nuestra cara; y hasta que algún día salimos completamente despeinados de la playa por haber estado todo el día en el mar.

....Es verdad que no se debe vivir de recuerdos, pero creo que tampoco se debe vivir olvidando.

lunes, 11 de junio de 2012

Oh captain, my captain

En estos días estuve mirando algunas películas a las que me gusta denominar "que te cambian la vida". Son esas películas que marcan un antes y un después, al menos en tu vida teórica. Es decir: nos dejan pensando.

Y me puse a pensar: a pensar en pensar. Y dejar de pensar, para comenzar a actuar. Esta vez dejé que mi vuelo sea largo, no intenté ponerle límites a mi pensamiento: sino simplemente dejarlo ir hasta donde quiera. Quizás extrañaba un poco eso: IMAGINAR. Es loco que nos sorprendamos de la capacidad que tienen los chicos para imaginar cosas, cuando nosotros también la poseemos. Se trata un poco de querer. Es imposible que podamos llegar a imaginar e ilusionarnos con la fantasía, si no nos permitimos soñar. ¿Cuándo fue que dejamos de creer en soñar?



Ese es un poco mi propósito hoy, invitarme a soñar un poco. No me refiero a pensar en algo utópico, no estoy hablando de política y mucho menos de ideologías: simplemente quiero recordar de que soy capaz de crear: soy capaz de pensar, y por lo tanto, soy capaz de soñar.

Hay una película muy sabia que se llama "La sociedad de los poetas muertos", en ella se hace mucho hincapié en el "pensamiento propio". De eso se trata el sueño, de eso se trata la felicidad. No podemos ser felices sin ser los dueños de nuestras vidas, y jamás lo seremos, si cuando vivimos, no tratamos de hacer realidad nuestros sueños. Jamás podremos animarnos a soñar si tenemos miedo: ya sea a no poder cumplirlos, a equivocarnos, a decepcionarnos. De la misma manera, si no tenemos ganas de soñar y ser verdaderamente quienes queremos, jamás podremos ser felices: Para poder perseguir y cumplir los sueños, hay que permitirse soñar. 

"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos"